La historia de la Parroquia de los Remedios comienza con el sitio impuesto por Muley Ismail en 1694, que afectó en gran medida a la ciudad intramuros, trayendo como consecuencia el paso de la población civil a la Almina, mientras que sus casas son ocupadas por el ejército. A esta difícil situación se añadían las incomodidades y estrecheces que padecía el cabildo catedral en su sede provisional del Santuario de África. Surge, de este modo, la necesidad de edificar una nueva iglesia en la Almina. El obispo don Sancho de Velunza y Corcuera se erigió en verdadero promotor de la construcción del nuevo templo, cuya primera piedra se colocó el 5 de mayo de 1715, bendiciéndose el 11 de octubre de 1716. Su construcción duró por tanto, 1 año, 5 meses y 6 días.

El templo parroquial de los Remedios ha sufrido numerosas transformaciones hasta llegar a nuestros días, dando como resultado que su estructura original aparezca bastante alterada.

Es un edificio de planta rectangular de tres naves, más ancha y alta la central, dividida en cuatro tramos, con crucero y capilla mayor de testero plano, ubicándose el coro a los pies de la nave central, en alto. Presenta pilares de sección cuadrada y las cubiertas están formadas por bóvedas de cañón.

El exterior del templo se muestra muy transformado, dando una imagen pobre y sin personalidad estética alguna. La fachada principal, que mira a la calle Real, ofrece una sencilla portada compuesta por un vano adintelado. El imafronte remata en cornisa con frontón triangular coronado por un remate escalonado, flanqueándose con dos pequeñas torres de planta cuadrada cubiertas por tejados a cuatro aguas.

El retablo mayor procede de la desaparecida iglesia de Nuestra Señora de Gracia, que perteneció a la Orden de los Trinitarios Descalzos, fechable en el segundo tercio del siglo XVIII, siendo dorado hacia 1790. Realizado en madera pintada en gris con molduras doradas y decoración de hojarasca, su estructura se compone de banco, un cuerpo dividido en tres calles y ático. En el banco figura el Sagrario, flanqueado por dos pequeñas portezuelas. El ático se ve coronado por un altorrelieve con la representación de la Santísima Trinidad. Cuatro poderosos estípites marcan el conjunto que ofrece evidente relación estética con el retablo mayor del Santuario de África.

En cuanto al programa iconográfico, éste ha variado sensiblemente en relación con el que mostraba en su primitivo emplazamiento. En el templo trinitario lo presidía la imagen de Nuestra Señora de Gracia -Titular del convento-, acompañada por representaciones de los trinitarios San Juan de Mata y San Félix de Valois.

En la actualidad, la hornacina central se ve ocupada por la titular del templo, obra barroca profundamente remodelada por Manuel Pineda Calderón en 1967, aunque el Niño Jesús presenta características propias de las obras de producción seriada procedentes de talleres catalanes o valencianos entre finales del XIX y mediados del XX. El Niño original, barroco y de impronta sevillana, se conserva en el Museo Catedralicio en un estado lamentable tras ser burdamente repintado.


En la calle lateral izquierda encontramos una representación del Arcángel San Rafael, vistiendo escapulario de la orden Hospitalaria de San Juan de Dios, siendo obra de Diego Roldán Serrallonga, de mediados del siglo XVIII. Procede de la desaparecida capilla del Carmen y San Juan de Dios.

En el tondo situado en la calle lateral izquierda, sobre San José, queda representada Santa Inés como joven doncella ataviada con túnica roja y manto azulado, portando en su mano derecha un cordero. En análogo lugar de la calle lateral derecha vemos la imagen de una Santa no identificada, por haber perdido su atributo, aunque por la forma de la mano podría haber empuñado una espada, lo cual la identificaría con Santa Catalina de Alejandría. En el manifestador se encuentra un Cristo Crucificado, ya muerto, con tres clavos y cruz arbórea que hace años presidía la sacristía.

En la nave del Evangelio se sitúan diversas imágenes, de desigual valor artístico. Sobre la puerta de la sacristía, en una hornacina, escultura moderna del Sagrado Corazón de Jesús. En el crucero se adosa una capilla de moderna construcción, compuesta por una nave dividida en dos tramos cubiertos con bóveda de cañón. En ella reciben culto las imágenes titulares de la Cofradía del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Señora del Mayor Dolor. El Crucificado es obra moderna (1949) de Castillo Lastrucci, mientras que la Dolorosa data de 1828, siendo obra del escultor Juan de Astorga. La imagen de San Juan Evangelista que completa la escena clásica del Calvario fue realizada por el imaginero sevillano Augusto Morilla Cea, tallada en 1996 y que tiene la particularidad de que, por expreso deseo del hermano que la donó, es cedida cada madrugada del Viernes Santo a la Hermandad del Descendimiento para que procesione junto a sus Titulares en el paso de misterio, con la condición de que tal cesión sea expresamente solicitada todos los años.

En el primer tramo de la nave, una vez pasado el crucero y en dirección a los pies, en una hornacina encontramos la imagen de Ntra. Sra. del Rosario, otrora titular de la Esclavitud Confraterna de su advocación, fundada en la
Parroquia de Los Remedios. Es barroca, de la primer mitad del siglo XVIII, aunque totalmente policromada y estofada por el imaginero Manuel Pineda Calderón a mediados del siglo pasado. La Virgen de pie, lleva al Niño en su brazo izquierdo, portando en la mano derecha el Santo Rosario.

En el resto de la nave encontramos imágenes modernas de la Virgen de la Medalla Milagrosa, con gran devoción en la feligresía, el antiguo Crucificado de la Buena Muerte, ubicado a la izquierda que pertenece a la Cofradía y con el que procesionó antes de que Antonio Castillo Lastrucci tallara la imagen actual; en su altar vemos las pequeñas imágenes de San Joaquín y Santa Ana. Ya en la nave de la Epístola, en la capilla bautismal, podemos contemplar una hermosa representación de la ceutí Santa Beatriz de Silva, tallada por los sucesores de Castillo Lastrucci.

En la nave de la Epístola figuran imágenes modernas, como las del Sagrado Corazón de María, Ntra. Sra. del Carmen y San Antonio de Padua. También hay pinturas, igualmente modernas, de la Virgen del Perpetuo Socorro y el
Bautismo de Cristo, esta última firmada por J. M. Alcántara.

Para terminar una breve referencia a la regencia de la Parroquia. Insignes sacerdotes han dirigido la misma, pero desde el año 1989, tras la estancia como párroco del Padre Sebastián Araujo y Ruiz de Conejo, que fuera Vicario General de Ceuta, pasó a manos de la Comunidad Agustiniana, estando regida en la actualidad por el Reverendo Padre D. Marcos Peña Timón OSA, teniendo como Vicario Parroquial a D. Antonio Matallanes.

En este templo tiene sus sedes canónicas las siguientes hermandades:


Normas Diocesanas
Hermandades y
Cofradías de Ceuta  
Cartel Hermandades de
Gloria 2017  
Revista Cruz de Guía y
Cartel Semana Santa
2017