TRISTEZAS DE LA SOLEDAD CATEDRALICIA

En el interior de nuestras parroquias e iglesias se encuentran al culto numerosas imágenes religiosas, que sin ser titulares de hermandades y cofradías, reciben a diario la veneración de sus fieles. Algunas de estas imágenes de Cristo, Marianas, y de Santos tuvieron sus propias corporaciones que le rendían culto, desapareciendo estas hermandades con el paso de los años y quedando dichas obras de arte en sus respectivos altares. En el caso contrario, grupos de personas han intentado crear hermandades en torno a imágenes presentes en alguno de nuestros templos, no llegando a cuajar el proyecto por motivos diversos. Este es el caso de Nuestra Señora de las Tristezas, imagen de la Soledad que se encuentra al culto en la Santa Iglesia Catedral de Ceuta. Conozcamos algo más a esta Dolorosa.

LA IMAGEN
Según los datos que se recogen en el Archivo Municipal de Ceuta, la imagen de la Soledad de la Catedral es una talla del barroco tardío, seguramente de la segunda mitad del siglo XVIII, y de procedencia malagueña. Su origen está en una memoria fundada por el canónigo Don Nicolás López Almagro, en 1794, que permitió erigir un altar, a la entrada de la Catedral, para las imágenes de un Crucificado y esta Dolorosa.

El retablo se mantuvo en su lugar, es decir, entrando en el templo catedralicio, en el testero que cierra la nave de los Mártires o de la actual Capilla del Sagrario. Sin embargo, al reformarse el templo a mediados del siglo XX, se decidió darle el primer retablo de la nave del Evangelio o de San Cristóbal, desde su entrada, siendo sufragado entonces por el que fuera contratista de las obras de reforma, Don Manuel Díaz Muriel.

En 1976 la Cofradía del Santísimo Cristo de la Flagelación y María Santísima de la Caridad se traslada desde el Santuario de África a la S. I. Catedral, gracias a la gestión de Don José López Maldonado, sacristán del primer templo ceutí y fundador de la citada Cofradía junto a su hijo Bernabé López Arrabal y Bernardo González Ríos. Muy pronto la Virgen de la Caridad ocupa el retablo de las Tristezas (que por entonces tenía la advocación de Soledad), comenzando así el peregrinar de la señera y antigua imagen por las dependencias del templo.

DANIEL Y COMPAÑEROS MARTIRES
En 1981, al fundarse la Cofradía de Oficiales de San Daniel, la Junta de Gobierno decide incorporar a la Hermandad de Gloria la talla de la antigua Dolorosa, asumiendo así también el carácter Penitencial. Se optó por cambiar su tradicional nombre de Soledad para evitar la duplicidad de esta advocación, eligiendo “Tristezas” en una terna que contemplaba como alternativas “Angustias” y “Desconsuelo”. La corporación religiosa pasó a denominarse Cofradía de Oficiales de San Daniel y Compañeros Mártires y Hermandad de Nuestra Señora de las Tristezas.

En este periodo, entre otros proyectos, se logró construir un altar portátil en la girola de la Santa Iglesia Catedral, y allí estuvo, dando frente a la Capilla de l(Sin nombre) os Mártires, hasta que volvió a trasladarse de lugar. Como curiosidad, añadir que en aquella mesa-altar que albergaba la imagen se colocó una cartela en forma de corazón con la invocación de la Letanía Lauretana “Consolatrix Aflictorum” (Consuelo de los afligidos).

La inexperiencia de los jóvenes interesados en promover el culto a la Virgen de las Tristezas, la escasez de medios y la falta de entusiasmo encontrada en los ambientes cofrades de la ciudad, ocasionaron un rápido abandono del proyecto al comprobar las escasas garantías de éxito que tenía en aquel momento y situación.

Sin embargo, en 1982 otro grupo de fieles se propone dar un impulso a la devoción de la imagen intentando crear una nueva hermandad.



ASOCIACION DE NUESTRA SEÑORA DE LAS TRISTEZAS
En julio de 1982 se redactan los estatutos de la deseada “Venerable Cofradía de Penitencia de María Santísima de las Tristezas”, que tan sólo se quedó en una asociación de fieles que durante aproximadamente ocho años tributó culto público y solemne a su imagen Titular. Establecida canónicamente en la Santa Iglesia Catedral, su Junta acuerda celebrar cada año un Solemne Triduo en la primera semana de Cuaresma. UnaCruz sobre un monte Calvario con el sudario en ésta, sería el emblema corporativo.

El artículo 8º de sus Reglas hacía alusión a su posible Estación de Penitencia: “Para la salida procesional de penitencia, la Cofradía usará como hábito el siguiente: Túnica y capirote de color negro, ceñida por el cordón blanco y capa blanca, todo ello de tela corriente, con el escudo de la Hermandad en el pecho del capirote. Todo miembro de la Junta de Gobierno portará su correspondiente vara, que consistirá en metal plateado y en la parte superior el escudo de la Cofradía ya descrito anteriormente y con el mismo hábito del resto de los hermanos, con la única salvedad que como distintivo llevarán sobre el pecho un escapulario grande bordado en hilo blanco sobre fondo negro con el escudo de la Cofradía”.

Así mismo, se estableció que la festividad de la Titular de la Cofradía en la que se le rindiera culto fuera el 12 de septiembre, conmemoración en el Santoral Cristiano de “El Dulce Nombre de María”.

Este entusiasta grupo trabajó con ahínco consiguiendo durante estos años algunos enseres para el culto. Lo más destacable puede ser el puñal de pecho y la diadema que se le compró a la Virgen, además de un herraje para el manto, una toca, y un manto de capilla en terciopelo negro. Además, se contaba con seis candelabros plateados, cuatro jarrones plateados, cuatro jarrones de cerámica y dos paños de altar, entre otros elementos.

En la Cuaresma de 1990 se tiene constancia del último Triduo en honor a María Santísima de las Tristezas organizado por su asociación, disolviéndose esta entidad, posiblemente, meses después.

ESTADO ACTUAL DE LA IMAGEN
Después de haber pasado algo más de dos décadas, la antiquísima Soledad de la Catedral continúa al culto compartiendo altar, a los pies de la nave del Evangelio, junto a la imagen de Nuestro Padre Jesús del Madero, obra de Don Gabriel León Castillo. Precisamente, fue este artista ceutí la última persona que llevó a cabo los últimos trabajos de restauración en la imagen de la Virgen, cambiando las articulaciones de los brazos.

Sería justo realzar la devoción de esta imagen, como una de las Dolorosas más antiguas de la Catedral. Su restauración y colocación al culto en un altar propio de la Seo Septense darían empaque a Nuestra Señora de las Tristezas.


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